Estos son los 4 balnearios de la región en riesgo de desaparecer por erosión (El Día)

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    Según los expertos la disminución sería generada por el impacto de las marejadas, sumado al uso no sustentable de la costas, incluyendo la extracción de áridos y la construcción de viviendas, más las intervenciones sostenidas que se han realizado en humedales y cuencas de ríos costeros.

    Por Lionel Varela

    Las marejadas de este jueves en la zona volvieron a poner en el tapete el problema de la erosión en las playas de la Región de Coquimbo, situación que según los expertos se repite en gran parte del litoral del país y que se irá incrementando en los próximos años.

    En la región algunos lugares tendrían una disminución de sus costas de entre 30 a 45 centímetros por año, lo que resulta preocupante.

    Incluso existen lugares en los que no es necesario ser un experto para observar a simple vista los estragos que se han producido en el borde costero.

    Un ejemplo de esto es la playa principal de Los Vilos, que en ciertos momentos del año prácticamente el terreno es inundado por las aguas.

    Si bien los residentes de la comuna no cuentan con algún estudio que pueda avalar esta pérdida de arena, indican que esto es tangible y que significa un golpe al gremio turístico vileño, ya que se puede observar que cuanta más arena se ha ido perdiendo, más turistas dejaron de visitar el balneario durante los veranos.

    Comentan que incluso se llegó a establecer un estudio para intentar revertir este panorama, que contaría con la Dirección de Obras Portuarias del Ministerio de Obras Públicas, la Corporación Regional de Desarrollo Productivo de Coquimbo, la Embajada de Países Bajos y Minera Los Pelambres, que permitiría rehabilitar el borde costero.

    El acuerdo buscaba comprender las causas de la erosión, explorar alternativas para la rehabilitación costera y diseñar una solución que permitiera recuperar la playa y gestionar de manera sustentable el sistema costero. Lamentablemente, esta iniciativa quedó estancada con la llegada de la pandemia y el cambio de administración municipal, pero los habitantes de la comuna esperan que se logre reactivar a la brevedad y rescatar el borde costero del lugar.

    En la imagen se puede apreciar la playa principal de Los Vilos y como el mar ha ganado terreno en el último tiempo. (FOTO: El DÏA)

     

    PRINCIPALES CAUSAS 

    Pero este retroceso en la zona costera no  solo afecta a esta comuna del Choapa. Más bien se daría en varias otras zonas de la Región de Coquimbo. En ese contexto, los balnearios de Tongoy, Guanaqueros, La Herradura y La Serena también estarían afectados por esta destrucción de la línea de costa.

    Al respecto, Catalina Aguirre, investigadora del Núcleo Milenio UPWELL, del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 y académica de la Escuela de Ingeniería Civil Oceánica de la Universidad de Valparaíso, manifiesta que las causas de esta erosión pueden ser climáticas y antrópicas.

    Dentro de las causas climáticas corresponderían a tres factores, como son el aumento de intensidad de frecuencia de las marejadas, la disminución de las precipitaciones, y el cambio del nivel del mar.

    Aguirre explica que la intensidad de las marejadas provoca la erosión, ya que los eventos extremos de oleaje pueden causar una importante destrucción del borde costero debido a la energía que éstas tienen.

    Tal como señala la experta, la falta de precipitaciones, situación que se da claramente en nuestra región, es otro factor fundamental en la desaparición de la arena.

    En ese sentido, la investigadora afirma que la disminución de las lluvias implica un menor caudal de los ríos y eso, a su vez, genera menos aportes sedimentarios de las cuencas.

    “Por lo tanto, esto también afecta a la disponibilidad de sedimentos que después están presentes para poder formar la playa o que tenga sus ciclos naturales normales”.

    Aguirre afirma que finalmente el cambio del nivel del mar bajo un contexto de cambio climático, es otro de las causas.
    “Sabemos que el nivel del mar aumenta y en la medida que esto sucede, a la playa no le queda nada más que retroceder, porque en el fondo están compitiendo por su espacio”, indicó.

    Respecto a las causas antrópicas, la investigadora del Núcleo Milenio UPWELL, apunta a la construcción de cualquier infraestructura rígida en la costa, la que no permite el traslado natural de los sedimentos que construyen una playa.

    “Por otra parte, también están los usos que de repente se le puede dar a la zona costera donde existe arena, e incluso si se sacan áridos de las cuencas de los ríos, también puede sumar a la erosión”, afirmó.

    Sobre los efectos que puede tener la destrucción del borde costero, Aguirre explica que de igual manera el daño se devolverá a las personas.

    “Por ejemplo, los eventos extremos como las marejadas van a terminar impactando la infraestructura, porque las playas de alguna manera son un elemento natural de protección. Entonces en la medida que las playas retroceden o desaparecen, estos elementos de protección ante marejadas y tsunami van desapareciendo y, por lo tanto, tenemos efectos importantes en la infraestructura y por supuesto en el medio ambiente”.

    De la misma opinión es el seremi de Medio Ambiente, Leonardo Gross, quien subraya que éste “es un problema que hemos diagnosticado en el Plan de Acción Climática Regional, a través del proceso que llevamos adelante en conjunto con la comunidad científica y con los servicios públicos. Sabemos que existe esta situación y tenemos claro que nos está afectando y afectará de manera significativa en el futuro cercano. Por tanto, este plan de acción climática que estamos en proceso de elaboración, debe considerar esta variable y ser un instrumento de planificación que debe ser considerado al momento del desarrollo de nuevos proyectos inmobiliarios y actividades en la costa”.

    Para otros expertos además, la construcción de embalses en la zona ha generado que las aguas no puedan arrastrar los mencionados sedimentos hasta los sectores costeros, no permitiendo que éstos se vayan regenerando.

    La playa de Guanaqueros, según un estudio del Ministerio del Medio Ambiente, retrocede unos 30 centímetros por año. (FOTO: Lautaro Carmona)

     

    ESTUDIO DEL MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE

    Según el informe “Determinación del riesgo de los impactos del Cambio Climático en las costas de Chile”, las mayores tasas de destrucción corresponden a playas de ensenada donde se desarrollan extensos litorales arenosos, asociados a antiguos campos dunares y humedales costeros.

    El estudio, mandatado por el Ministerio del Medio Ambiente, establece que el aumento del nivel del agua, sumado a la mayor energía de los vientos, ha erosionado las costas, estrechando cada vez más el espacio del sector entre el mar y el radio urbano.
    Además, se explica que los cambios en el nivel del mar, hacen que las dinámicas oceánicas actúen en una zona más alta, causando esta destrucción.

    Asimismo, en los últimos 35 años se han registrado marejadas más frecuentes e intensas. Finalmente, se considera el cambio en la dirección del oleaje, porque todo el sistema climático se está desplazando hacia el sur.

    Al respecto, el seremi Leonardo Gross, explica que al igual que el avance del desierto, estos son fenómenos que en la naturaleza se presentan de manera espontánea y natural. Sin embargo, producto de la acción humana y del desarrollo del cambio climático, los plazos que éstos manifiestan han aumentado de forma preocupante.

    “Es decir, hoy día, producto del deshielo de los glaciares y de la acción del cambio climático, los tiempos geológicos que antes demoraban estos procesos, se han hecho más acotados, afectando directamente el quehacer de la vida humana en las costas del mundo y, obviamente, en Chile por ser un país con largas costas”, explicó la autoridad.

    LAS MÁS AFECTADAS

    Cabe señalar que el informe determinó que son tres playas de la región que presentan la mayor erosión.

    Estas corresponden a La Serena, que entre los años 1978 y 2017 presentó 30 centímetros de retroceso.

    También La Herradura, que entre 1993 y 2017 mostró una erosión de 45 centímetros por año, y finalmente, Guanaqueros, que entre 1993 y 2018 ha perdido 30 centímetros anualmente.

    A esto se deben sumar Tongoy, sobre el cual expertos afirman que sus costas han sufrido un gran impacto producto de las marejadas y la mencionada playa principal de Los Vilos.

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