“Ecosistemas de la Corriente de Humboldt” por Bernardo Broitman

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    Columna de opinión de Bernardo Broitman, investigador del Núcleo Milenio UPWELL y académico de la Facultad de Artes Liberales de la Universidad Adolfo Ibáñez. Publicada en El Mercurio de Valparaíso.

    La productividad biológica de la corriente de Humboldt es legendaria. Esta región frente al norte de Chile y el sur de Perú representa el 0.1% de la superficie de los océanos globales y provee, dependiendo del momento en el ciclo climático, entre un décimo a un quinto de las capturas globales. El 2018 – según las últimas cifras de la FAO, las pesquerías industriales de ambos países combinados aportaron con el 11% del total mundial. La cifra industrial invisibiliza la igualmente prodigiosa productividad de las algas, moluscos, crustáceos y peces con los que identificamos nuestro mar, gran parte endémicos de nuestro pequeño rincón del océano global.

    El uso y explotación los ecosistemas costeros, insostenible en muchos casos, nos coloca en el top-ten del mundo en producción de productos marinos ¿Podremos aprender a coexistir con estos ambientes únicos de una forma sustentable? Durante gran parte del año, el viento sopla a lo largo de la costa en dirección al Ecuador haciendo surgir aguas subsuperficiales frías, ácidas, pobres en oxígeno y muy ricas en nutrientes.

    Hace más de 200 años, la sequedad en la tierra y la presencia de aguas frías a lo largo de la costa del desierto de Atacama hasta el norte de Perú llamó la atención al legendario explorador y científico Alexander von Humboldt. La corriente que ahora lleva su apellido es el encuentro y mezcla de varias corrientes frías y tiene un antagonista ocasional: El fenómeno de El Niño. Este proceso atmosférico-oceanográfico consiste en un brusco calentamiento de las aguas superficiales debido a una intrusión de aguas subtropicales desde la zona Ecuatorial y generalmente aporta con inviernos húmedos en el centro y norte de Chile. Menos conocido es que estas aguas cálidas superficiales obstaculizan la surgencia de las aguas profundas, disminuyendo la productividad biológica marina. Lluvia en la tierra, sequía en mar.

    Casi 30 años después de la visita de von Humboldt ocurría un periodo cálido y Charles Darwin recorría nuestro país, documentando el maravilloso efecto de la lluvia en los ecosistemas desérticos terrestres. Hoy día seguimos tratando de entender y predecir los efectos del clima en los ecosistemas marinos y terrestres, enriqueciendo este conocimiento con el estudio de las decisiones económicas y culturales que tomaron sus habitantes durante ciclos climáticos que transcurrieron hace miles de años. Entender la evolución de estas relaciones socio-ecológicas nos puede ayudar a descubrir nuevas formas de adaptarnos a los cambios futuros y de esa forma generar relaciones más sustentables con nuestra costa y el enorme potencial que tiene esta para alimentarnos, protegernos y ayudarnos a vivir una vida más sana y plena.