Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía: ¿Puede ser aún más árido Desierto de Atacama?

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    Estudios realizados por un equipo de investigadores de encabezados por Adriana Aránguiz, integrante del Núcleo Milenio UPWELL, permitió identificar la importancia de procesos que tienen directa relación con la presencia, el volumen, calidad y frecuencia en la que el agua está disponible para los sistemas acuáticos de altura; en particular lagunas y humedales de la zona Altiplánica Andina.

    A pesar de lo que se cree, el agua como hábitat y parte fundamental de estos ecosistemas no es tan sólo agua,  y por lo tanto no es reemplazable, como a veces lo hacen las industrias inyectando agua a través de una tubería para “remediar” los daños producidos por una intensa extracción hídrica.

    El transporte de granos de sedimento, los flujos y la evolución que experimentan las aguas en una cuenca no son sustituibles. Esto se refleja en la estructura y función de muchos componentes vivos de estos cuerpos de agua, entre los que cuentan pequeños organismos vegetales como diatomeas, u organismos como el zooplancton -alimento de aves emblemáticas como el flamenco-, o aquellos que viven enterrados en los sedimentos como caracoles, o algunos ya más visibles como ranitas y peces endémicos.

    En un escenario de creciente variabilidad climática, ecosistemas hiperáridos como el Desierto de Atacama o áridos como el Altiplano, cuya fuente de aguas se restringe a nulos o escasos aportes de lluvias de verano, la sobreexplotación de aguas naturales no es soportable sin dañar, o derechamente eliminar de forma irreversible, el valioso patrimonio socio-ecológico de lagunas, salares, humedales y bofedales del Altiplano Andino.