Artistas, científicos y estudiantes pintan mural en Caleta Chungungo que visibiliza el patrimonio socioambiental

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    Luego de siete días de intenso trabajo, la Escuela San Andrés, ubicada en caleta Chungungo  en la comuna de La Higuera, hoy cuenta con un mural de treinta metros que recorre la biodiversidad, actividades representativas y los sistemas socioecológicos del presente y pasado de la zona. El proyecto fue realizado en conjunto por el Instituto Milenio SECOS, el Núcleo Milenio UPWELL y el Centro Científico CEAZA, en colaboración con la comunidad educativa de Chungungo.

    Caleta Chungungo es una pequeña localidad ubicada en la comuna de La Higuera, en la Región de Coquimbo, que se caracteriza porque gran parte de sus 350 habitantes se dedican a la pesca artesanal. Su nombre se debe al Chungungo (Lontra felina), la característica nutria marina que habita en las costas del pacífico en Sudamérica y que se le puede ver frecuentemente cerca de las rocas de la zona.

    Esta caleta nace a mediados del siglo XIX junto a la Mina El Tofo, uno de los yacimientos de hierro a cielo abierto más grandes del mundo que trajo consigo la primera locomotora eléctrica de Latinoamérica junto a la construcción de una dársena, lugar donde llegaba y se embarcaba el mineral, para luego transportarlo. Hoy, la dársena aún persiste como símbolo del pasado minero de la zona, aunque ahora es utilizado como refugio de botes pesqueros.

    Caleta Chungungo es un lugar marcado por los Changos por su historia, por el mar y la pesca artesanal. De hecho, esta zona es investigada por diversos científicos del Centro de Estudios Avanzados de Zonas Áridas (CEAZA) y del Núcleo Milenio UPWELL.

    En ese contexto, ambos centros científicos, junto al Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera (SECOS), propusieron llevar a cabo en la localidad de Chungungo uno de los murales del proyecto “Tiempos de Muralismo”, iniciativa liderada por SECOS y que, para este mural, se realizó en  conjunto a UPWELL. Este proyecto, que se inició hace tres años, co-crea murales en establecimientos educacionales entre un equipo de artistas, científicos del Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera (SECOS), y comunidades de caletas de pescadores y pescadoras a lo largo de Chile. Además, el proyecto incorpora tecnología e innovación a través de la entrega de una experiencia submarina virtual inmersiva, implementada directamente en los murales a través de Realidad Aumentada (AR) y tecnología a través de aplicaciones.

    Fernanda Oyarzún, investigadora SECOS y coordinadora del proyecto “Tiempos de Muralismo”, indica que “Chungungo tiene un pasado minero y de pesca muy interesante y actualmente se están teniendo debates que tienen que ver con el uso de los recursos marinos, plantas desalinizadoras, la escasez hídrica, y muchos otros cambios que se están produciendo”. Y añade: “estos espacios inter y transdisciplinarios, como el pintado de murales, abren las puertas a que haya un diálogo. El arte muchas veces abre una conversación que es menos resulta, menos confrontacional. En el fondo, uno conversa de emociones, de historias y memorias”.

    Por su parte, Paola Hernández, encargada del proyecto del Núcleo Milenio UPWELL en Caleta Chungungo, menciona que “se eligió Chungungo porque como CEAZA llevamos años trabajando en el lugar. Sin embargo, siento que al haber pintado el mural, el vínculo con los habitantes de este precioso lugar creció y se fortaleció al máximo, en un tiempo súper acelerado. El arte y la ciencia siempre he sentido que son una herramienta súper útil, directa cuando quieres enseñar ciencia a la ciudadanía, y hacerlo a través de un mural tan grande, que pueda ser visto por toda la comunidad, es aún mejor”, agrega.

    De esta manera, en junio de este año se realizó el primer mural en la Escuela San Andrés en Caleta Chungungo, establecimiento que cuenta con doce alumnos y dos profesores, ubicada donde anteriormente se encontraba el campamento minero.

    El proceso del mural

    Primero, el equipo de artistas realizó realizó un dibujo preliminar realizado con los aportes científicos de UPWELL y SECOS, que representaba los ecosistemas de la zona. Este diseño fue presentado y revisado junto a los alumnos de la escuela, quienes realizaron una retroalimentación y sugirieron nuevas ideas para integrar a su diseño. Así, cuando los artistas y científicos llegaron a la localidad, ya tenían una versión con los comentarios de los estudiantes integrados, pero además, dialogaron nuevamente con niños, niñas, sus apoderados y profesores, de manera que el mural de su escuela, representara fielmente los aspectos más importantes para la comunidad.

    Así, con el diseño aprobado por la comunidad de la Escuela San Andrés, comenzó el pintado del mural. El equipo artístico estuvo conformado por el artista colaborador SECOS, Alonso “Loncho” Salazar; la investigadora asociada SECOS y directora de “Tiempos de Muralismo”, Fernanda Oyarzún; la coordinadora del proyecto PME Upwell, Paola Hernández; la investigadora UPWELL y CEAZA, Carola Flores, y el muralista local Hernán Aguilera. Además, niños, apoderados, profesores y voluntarios de la zona, estuvieron comprometidos día a día co-creando este mural de casi treinta metros.

    El mural incluye los sistemas socioecológicos del pasado y presente y se transforma en una línea del tiempo que relata la historia de Chungungo. En un extremo está el pueblo Chango y la pesca con anzuelos hechos de conchas de choro zapato y que hoy son investigados por el UPWELL. También muestra el proceso en que se van formando los conchales y que dan cuenta del pasado. Al medio, se encuentran  los cerros y árboles donde antiguamente estaba situada la mina, sumado al primer tren eléctrico y la dársena. Luego, hacia el extremo derecho, se observa el presente, donde hay un chungungo grande, algas y peces, y donde además se ve la escuela y la dársena con los botes de pescadores.

    “El vínculo generado con la escuela de Chungungo (profesores y alumnos) a través de la co-creación de un mural que plasme el pasado y presente de la comunidad, permitió conocer elementos claves y significativos en la memoria de los niños, sobre aspectos naturales y culturales del lugar donde habitan. Para mí como arqueóloga fue una experiencia enriquecedora ver el resultado del mural. Tanto por sus contenidos, como por lo bello que quedó inserto en el paisaje costero semi-árido”, explica Carola Flores, directora alterna Núcleo Milenio UPWELL, investigadora del Centro Científico CEAZA y académica de la Escuela de Arqueología UACh.

    Conocer mejor el territorio para hacer ciencia

    Fernanda Oyarzún también explica que estas experiencias permiten que los investigadores puedan contestar preguntas que provienen directamente de las personas, particularmente de los niños que tienen mucha curiosidad sobre todo. “Hubo una amplitud en compartir el conocimiento, las emociones y las distintas experiencias, lo que ayuda a generar lazos de colaboración y de confianza, que son tan importantes para avanzar en la investigación. El arte prepara la tierra, para después sembrar proyectos e ideas y se preocupa de que haya un sustrato rico y nutritivo, del cual poder crecer y avanzar en conjunto”, añade la también investigadora UCSC.

    Ante esto, la arqueóloga Carola Flores comenta que son escasas las ocasiones donde los resultados de investigaciones científicas son conocidos por las comunidades que habitan los territorios estudiados. “De esta misma forma, son pocas las instancias en que las/os científicos sabemos el impacto que los estudios tienen en las comunidades. La co-creación de un mural sobre relaciones socio-ecológicas pasadas y presentes en la localidad de Chungungo, integra la minuciosidad y creatividad de la ciencia y el arte y es el primer paso para lograr que el conocimiento científico llegue a la comunidad y para que las/los investigadores aprendamos de la relevancia de nuestras investigaciones en las comunidades locales”, dice.

    “Mucha de la ciencia es aplicada y debería ser aplicada donde nosotros estamos buscando soluciones, no solamente las grandes ciudades, sino que también los pequeños territorios, en estos lugares más escondidos. No es la idea que lleguemos sin involucrarnos, sin preguntar, sin conocer. Con las comunidades siempre se busca lógicamente tener el apoyo, la participación y hoy en día ya estamos hablando de la co-creación de investigación científica, porque en el fondo esa conexión entre la ciencia y las comunidades es esencial para el éxito de la investigación, sea cual sea”, finaliza Paola Hernández.